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“La objeción de conciencia es uno de los logros sociales más importantes de finales del siglo XX. Sin embargo, en los últimos años se encuentran frecuentes referencias para limitar, e incluso eliminar, este logro alcanzado con tanto esfuerzo en la historia de los derechos humanos”, ha dicho hoy José López Guzmán, profesor de Deontología Farmacéutica en la Universidad de Navarra, dentro del simposio sobre objeción de conciencia que ha organizado ANDOC en el Ateneo de Madrid.
Este “desprecio” hacia la objeción de conciencia se aprecia hoy tanto en la educación como el ámbito sanitario, en los agentes sociales o los medios de comunicación.
“El ámbito sanitario se ve especialmente afectado por esta nueva situación, y en especial en la profesión farmacéutica. La comercialización de la Píldora del Día Después ha supuesto un acicate para numerosos farmacéuticos. De forma que, en la mayoría de los países en los que se ha autorizado la venta de esa píldora, los farmacéuticos han reclamado su derecho a no participar en la dispensación de un producto que pone en riesgo la vida humana”, añadía este farmacéutico.
“La pretensión de esos profesionales a la objeción de conciencia fue, en un principio, acogida con reservas. Más tarde, sufrió un proceso de masivo amparo y reconocimiento. En los últimos años, y desde distintos sectores, se está intentando restringir la posibilidad de que el profesional de la farmacia pueda dirigir su actuación en conciencia”, termina diciendo.
La Fundación Vida comparte estas declaraciones de José López Guzmán sobre la objeción de conciencia, y de modo especial lo relativo a la objeción de conciencia de la Píldora del Día Después.
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