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La lacra del aborto PDF Imprimir E-Mail
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miércoles, 02 de agosto de 2006

La lacra del aborto

Image      La solidez intelectual de Benedicto XVI se pone de manifiesto leyendo con cierto detenimiento cualquiera de sus textos. Me fijaré en un texto breve, extraído del n. 28 a) de la Carta encíclica Deus caritas est: “La política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos públicos: su origen y su meta están precisamente en la justicia, y ésta es de naturaleza ética. Así, pues, el Estado se encuentra inevitablemente de hecho ante la cuestión de cómo realizar la justicia aquí y ahora”. Desde luego, si uno exprimiera este texto denso y tirara del hilo con mediana pericia, podría llenar varios anaqueles con ensayos y comentarios. Pero lo que me interesa recalcar es que los ciudadanos, al margen de sus creencias, si es que las tienen, tienden a identificar, aunque sea de una forma primaria o inconsciente, la actuación de los poderes del Estado con la idea de la consecución de la justicia, por muy relativo, difuso o dúctil que sea el concepto que de ésta tengan.

     Comienza así el art. 15 de la Constitución Española (CE): “Todos tienen derecho a la vida (...)”. Sin duda, la cuestión jurídica de mayor relieve consistía -y consiste- en interpretar el alcance de la expresión “Todos”.  En 1983, el Gobierno aprobó el Proyecto de Ley Orgánica de Reforma del art. 417 bis del Código Penal que despenalizaba el aborto en tres supuestos, uno de ellos especialmente inicuo, si es que la iniquidad admite grados: el eugenésico. Cincuenta y cuatro diputados interpusieron en 1983 un recurso previo de inconstitucionalidad contra el referido Proyecto, fruto del cual nació la polémica Sentencia del Tribunal Constitucional (STC) 53/1985. Esta sentencia negó al nasciturus la titularidad del derecho a la vida, limitándose a constatar que la vida de los nascituri es un bien jurídicamente protegido que puede colisionar con otros bienes o derechos de la madre que en determinadas circunstancias deben prevalecer.

     Huelga decir que esas “circunstancias” y “derechos” se fueron estirando e interpretando hasta lo inverosímil, de forma que desde hace años en España basta con alegar una causa genérica para abortar. Tan es así que algunos detractores del aborto entendemos que el indicador de plazo, es decir, el aborto totalmente despenalizado hasta un determinado día de la gestación, que es el modelo vigente en Alemania, es menos permisivo que el modelo de facto existente en España, donde en no pocos supuestos se permite el aborto en plazos verdaderamente escalofriantes. Pero volvamos a la STC 53/1985, porque es particularmente dramática y contradictoria. En su Fundamento Jurídico 5º se afirma lo siguiente: “La vida humana es un devenir, un proceso que comienza con la gestación (...) La gestación ha generado un tertium existencialmente distinto de la madre (...) La vida es una realidad desde el inicio de la gestación”. Con estos mimbres metajurídicos tan atinados, resulta difícil entender que el TC negara al concebido no nacido el derecho a la vida y que, tras la STC 53/1985, el art. 15 de la CE quedara reescrito, por vía interpretativa y al menos temporalmente, más o menos así: “Toda persona tiene derecho a la vida. El nasciturus no tiene derecho a la vida, aunque es un bien jurídicamente protegido (...)”. 

     A mayor abundamiento, la negación del derecho a la vida al concebido no nacido, aunque sea un tertium existencialmente distinto de la madre, contrasta, tanto con la generosidad con la que el TC ha reconocido la titularidad de derechos a entidades sin personalidad jurídica, como con la tendencia a reconocer al nasciturus una amplia esfera de subjetividad propia en diversos ámbitos normativos: se le tiene por nacido a los efectos que le sean favorables, se le reconocen derechos hereditarios, se le admite como sujeto pasivo de donaciones y se le reconoce capacidad para ser parte en los procesos civiles... pero se le niega el derecho a la vida.

     Es pertinente señalar, con todo, que el TC no está sometido a su propia Jurisprudencia, la cual puede variar, aunque rara vez lo haga; sólo lo está a la CE y a la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional; pero no menos pertinente es constatar a diario que gran parte de la comunidad jurídica -y no jurídica- acepta fríamente las conclusiones y efectos de la STC 53/1985 y, al socaire de una idea invertida del progreso y pervertida de la libertad y la dignidad de la mujer, da por zanjada la discusión en torno al aborto. Y esta tragedia -porque aquí radica la verdadera tragedia, en la actitud ciega e indolente de que aquí no ocurre nada- debería hacer reflexionar a los cristianos y personas de buena voluntad que ocupan cargos políticos de responsabilidad, en el sentido de intentar adoptar medidas legislativas o reglamentarias que al menos tratasen de paliar la situación.

     Seguramente en la andadura de nuestro TC existen no pocos aciertos. Sin embargo, han sido demoledoras las consecuencias de la STC 53/1985, abonada por las SSTC 212/1996 y 116/1999 -que en sus argumentaciones centrales se remiten a aquélla-, por una legislación penal deficiente y por múltiples factores acomodaticios de la sociedad española en los que no me detendré. Las cifras dadas por el Ministerio de Sanidad y Consumo producen desasosiego. En 2004 hubo 84.985 abortos declarados. Además, el año 2004 arroja un aumento de “interrupciones voluntarias del embarazo” del 6,5 por ciento respecto del año anterior, por lo que cabe inferir que el número de abortos sigue creciendo. Desde la despenalización del aborto en 1985, se ha producido en España una matanza de muchos cientos de miles de seres humanos inocentes e indefensos, matanza que constituye un ejemplo elocuente de lo que ocurre cuando el Derecho se transforma, lisa y llanamente, en Violencia.

      Retomemos la cita de Benedicto XVI, con toda seguridad el hombre más amado y calumniado del mundo. Porque el Santo Padre pone el dedo en la llaga. El Estado no puede lavarse las manos ante semejante carnicería y preguntarse a estas alturas, en un alarde de ceguera ética, qué es lo justo. Desde luego, se puede admitir que lo justo no tiene una definición unívoca ni pacífica, pero existe un elemento teleológico en lo justo que debería ser un punto de partida adecuado para una discusión constructiva: que está al servicio de la persona, desde el momento de su concepción hasta la muerte.

     Los católicos creemos que la vida humana es sagrada, porque desde el momento de la concepción presupone la acción creadora de Dios. Sabemos también que el aborto es un delito abominable, tal y como lo establece la Constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. Nuestra función como laicos no consiste desde luego en juzgar a las mujeres que abortan, las cuales a menudo pasan de verdugos a víctimas, sino en preguntarnos, con la mano en el corazón, si ponemos nuestro granito de arena para hacer frente, activa o pasivamente, a esta funesta indolencia del Estado, cuyos efectos disgregadores en las conciencias de muchos son verdaderamente preocupantes.

     Os dejo con el magisterio claro y valiente de ese gran defensor de los Derechos Humanos que fue Juan Pablo II. En 1995, el entrañable titán nacido en Wadowice nos dejaba este contundente texto descriptivo: “Hoy una gran multitud de seres humanos débiles e indefensos, como son, concretamente, los niños aún no nacidos, está siendo aplastada en su derecho fundamental a la vida. Si la Iglesia, al final del siglo pasado, no podía callar ante los abusos entonces existentes, menos aún puede callar hoy, cuando a las injusticias sociales del pasado, tristemente no superadas todavía, se añaden en tantas partes del mundo injusticias y opresiones incluso más graves, consideradas tal vez como elementos de progreso de cara a la organización de un nuevo orden mundial” (Carta encíclica Evangelium vitae, n. 5).                       

Vicente María Desantes Fernández: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla  (Artículo publicado en el número 1 de la publicación mensual Pórtico del Cielo. Posteriormente ha sido publicado en el número 96 del semanario Alba, en el número 511 del suplemento Alfa y Omega, Edición Nacional,  en el número 1 de la revista Buenanueva y en la web analisisdigital.com de la Fundación García-Morente)

       

Comentario[s]
me gusto
Escrito por fermin el 2007-01-17 01:44:49
esta muy compacto el argumento, gracias
no sabia gracias
Escrito por Invitado el 2007-01-17 01:46:07
muy de acuerdo
Gracias, Sr. Desantes
Escrito por Invitado el 2007-01-26 11:25:24
Sr. Desantes, soy agnóstico. Ciertas experiencias en clínicas abortistas de triste recuerdo me hicieron ya revisar en su momento concepciones de la vida que pensaba tener muy claras y asentadas. 
 
Su artículo es de una claridad meridiana porque hace inteligible a un lego un problema que no es sencillo de entender desde una perspectiva jurídica. La lectura de su artículo ha erradicado definitivamente de mi visión del mundo las concepciones de la vioda a las que antes aludía. 
 
Usted no busca la confrontación ni escribe a la defensiva. Nos ofrece trigo. Me parece muy valiente también que cite textos pontificios, pues sin duda es ir contracorriente. Ha conseguido usted que también me interese por la lectura de esos textos. 
 
Gracias, Sr. Desantes y siga escribiendo PARA LAS PERSONAS. 
 
Un cordial saludo
El Sr. Desantes
Escrito por Invitado el 2007-01-26 11:58:01
Vicente, cuando le eches un vistazo a este comentario sabrás quién soy. Nos conocemos, auque me van a permitir en la Fundacion Vida que permanezca en el anonimato. 
 
El Sr. Desantes ha escrito un artículo de divulgación estupendo. Como dice la persona que ha escrito el comentario anterior, quiere ofrecer trigo, quiere escribir para que el elctor medio, sin ser especialista en la materia, comprenda fácilemnte cuál es el estado de cosas. Y el estado de cosas, es decir, el clima de abortismo que se ha instalado en la sociedad esàñola, requiere artículos como el suyo. Me sorprende que muchos intelectuales católicos -o no católicos- no escriban con más detenimiento sobre estas cuestiones. 
 
En fin, no quiero alargar mucho este comentario. Simplemente decirles que en una ocasión tuve la oportunidad de tomar un café con Vicente: sorprende su profundo conocimiento de la jurisprudencia de los tribunales constitucionales español, alemán e italiano. Conoce de memoria todas las sentencias y fundamentos jurídicos que tiene relación con el tema del aborto. Su erudición es verdaderamente sorprendente. Pero su agudeza e inteligencia son superiores, y podéis creerme, no exagero.  
 
Gracias, Vicente, y gracias a la Fundacion Vida por la labor de difusión desinteresada que está realizando. 
 
Un cordial saludo
Sois muy amables
Escrito por Invitado el 2007-01-31 16:44:54
1.-Al amigo: ¿Dices que no exageras? Vaya si exageras, tanto que el próximo café lo pagas tú. 
2.-Al Sr. agnóstico: me satisface profundamente su comentario y la evolución que ha experimentado su pensamiento. No sólo escribo para creyentes, sino también para personas como Vd. Le puedo asegurar que si lee a Benedicto XVI no perderá el tiempo. Si me lo permite, le voy a recomendar un clásico progresista y rompedor, una disección de El Credo escrita en la década de lo sesenta, para que haga Vd. boca: "Introducción al Cristianismo". Este libro no le defraudará. En palabras de Olegario González de Cardedal: "una de las mejores realizaciones de la teología contemporánea". 
 
Le agradezco sus comentarios elogiosos 
 
Reciba Vd. un cordial y atento saludo 
 
Vicente María Desantes Fernández
Gracias!
Escrito por Invitado el 2007-01-27 12:33:32
El artículo es claro, natural y preciso. Hace falta aprender a defender la verdad... no basta con chillar más fuerte que los demás. Y aunque la verdad tiene un brillo del que carece la mentira, el bien es arduo y nuestras mentes no son la mente divina, por lo que hace falta argumentar una y otra vez hasta lo más obvio. 
Francisco Crosas
Escrito por Invitado el 2007-01-28 00:12:31
Excelente artículo. Brillante en lo jurídico. Valiente en lo humano. Invita a la discusión profunda, serena. "Ofreces trigo", Vicente. 
 
Jaime VEGA  
Gracias a vosotros
Escrito por Invitado el 2007-02-04 13:07:14
Francisco y Jaime, sois muy amables con vuestros comentarios. 
 
Efectivamente, como apunta Francisco, somos humanos y un artículo de opinión dista muchísimo de agotar la verdad. La verdad es inagotable. Lo que hacemos nosotros, con nuestras debilidades y limitaciones, es intentar una aproximación a eso que llamamos verdad. Y el esfuerzo merece la pena, por burda que sea la aproximación. Por lo demás, aclarar lo más obvio suele ser lo más difícil. 
 
Jaime, dices que el artículo invita a la discusión profuna y serena. No es otro el objetivo de este artículo, tratar de espolear las conciencias adormecidas para que se interesen por un problema muy grave. También animar a los especialistas en materias científicas y humanistas a que escriban sobre este tema sin complejos, con competencia profesional, bajando a la tribuna pública.  
 
¿Qué pensaremos en 2050 de todo esto? En una ocasión una persona agnóstica me contestó que lo mismo que en 1950 se pensaba del tráfico esclavista de negros practicado durante el s. XIX. 
 
En el indicador terapeútico del art. 417 bis 1.1ª del Código Penal, no hay límite de plazo para abortar. La inmensa mayoría de los abortos que se pactican en España se acogen a esta "causa de justificación". La redacción del supuesto es la siguiente: "Que sea necesario para evitar un grave peligro para la vida O LA SALUD FÍSICA O PSÍQUICA de la embarazada (...)". El grado de indeterminación en la redacción del supuesto es tal, que en mi opinión cabe todo o casi todo: por ejemplo, una supuesta inmadurez afectiva de una gestante de 20 años de edad. Y estamos hablando de seres humanos que en muchos casos serían perfectamente rescatables extrauterinamente.  
 
En el supuesto eugenésico (con límite de plazo de 22 semanas), el art. 417 bis 1.3ª del Código Penal dispone lo siguiente: "Que se PRESUMA que el feto habrá de nacer con graves taras física o psíquicas (...)". Como observará cualquiera, también menudean en este indicador los conceptos jurídicos indeterminados. Se pueden estirar como la goma; es más, en este indicador basta con la presunción. 
 
En nuestro ordenamiento jurídico el "nasciturus" no es titular del derecho a la vida. Si en un derecho subjetivo falta el elemento de la titularidad, no existe tal derecho. En consecuencia, se puede afirmar que el "nasciturus" carece del derecho a la vida. Es un bien jurídico, la vida humana dependiente, que podrá estar más o menos protegido por el legislador. 
 
Quiero decir también que, en mi opinión, los católicos hemos incurrido en un pecado de desidia. No se trata de acudir al Parlamento y decir que el aborto es "un pecado" ni, como dice Francisco, de chillar más que los demás. Hay que afinar en la argumentación. Yo, personalmente, sería partidario del mal menor. Si la batalla en buena parte está perdida, intentemos paliar la situación con una leyes menos permisivas, más precisas y que impongan unos controles efectivos en los abortorios. 
 
Muchas gracias 
 
Vicente María Desantes 
 
 
Escrito por Invitado el 2007-02-03 12:16:30
Sr. Desantes: 
 
Soy ateo aunque he de reconocer que su artículo me ha gustado mucho. Es más, decidí comprarme la "Deus caritas est" y se me han roto todos los prejuicios que tenía contra el papa Ratzinger. La Encíclica la he devorado. 
Quería preguntarle si de su artículo se infiere que está usted en contra del indicador terapeútico, porque la vida de la madre puede estar en juego. 
¿Va a ir a la manifestación convocada hoy por el Foro de Ermua? 
 
Sr. Desantes, seguiré visitando esta web por si escribe más artículos. Me compré también el libro que recensiona en "La resistencia alemana contra Hitler": me ha parecido un libro magnífico. 
 
He escuchado los testimonios de las mujeres que han decidido tener a su bebé. Algunos me han conmovido. Opino que esta Fundación hace cosas muy meritorias. 
 
Muchas gracias
Escrito por Invitado el 2007-02-04 13:13:06
Estimado amigo: 
En primer lugar me vas a permitir que no te responda a la pregunta de si voy a acudir a la manifestación convocada hoy. No creo que esta web sea el lugar idóneo para hablar de política. Simplemente te diré que la manifestación no la convoca sólo el Foro de Ermua, sino también más de un centenar de organizaciones civiles. No voy a entrar en valoraciones políticas. Creo que es perfectamente legítimo acudir a una manifestación en contra de ETA O en contra de una determinada política del Gobierno, sea del signo que sea, y la disyunción "O" no es necesariamente exclusiva. Lo que siento es que desde hace muchos meses buena parte de la agenda política en España la esté marcando ETA. Tengo amigos socialistas que van a ir a la manifestación. Pero, insisto, me vas a permitir que me reserve la opinión sobre la política del Gobierno en materia de terrorismo. 
En segundo lugar, me alegro de que te hayas comprado el libro que recensiono: precisamente el libro lo recensioné para que la gente se lo comprara. 
¿Qué puedo decirte de la "Deus caritas est"? Es una maravilla, una joya, tú mismo lo habrás comprobado mientras la "devorabas". 
Me dices que eres ateo, y te agradezco tu sinceridad. El ateo, en los tiempos que corren, ha dado un paso importante: se ha planteado la cuestión de la existencia de Dios en toda su radicalidad y le ha dado una respuesta, que no es poco. A menudo detrás de un ateo hay un "buscador de la verdad". Lo más cancerígeno en el mundo de hoy no es en mi opinión el ateísmo, sino el relativismo del "todo vale", la no asumción de responsabilidades y el indiferentismo religioso. Y si -como dices-te ha entusiasmado la "Deus caritas est", estoy seguro de que algo puro y noble fluye por tus venas. ¡Sigue buscando, amigo! ¿No es la vida en el fondo una peregrinación en busca de la verdad? 
Te respondo a lo que me preguntas sobre el indicador terapeútico. Cuando verdaderamente exista un riesgo vital para la madre -y no digamos si su vida corre un peligro inminente-, soy partidario de que el legislador contemple el indicador terapéutico si media el consentimiento de la gestante. Pero seamos sinceros. Con los avances de la ginecología y la obstetricia, esos supuestos son la excepción. 
El dato jurídico clave es que el "nasciturus" carece de cualquier tipo de PERSONALIDAD con relevancia jurídica. Dicho más llanamente, no es persona, no hay nadie que en su nombre pueda invocar el derecho fundamental a la vida (ex-arts. 15, 53.1 y 53.2 de la Constitución), sencillamente porque carece de él, la STC 53/1985 se lo ha negado. Yo suelo poner el ejemplo del "nasciturus" que padece un síndrome de Down. Ante la decisión de la madre de abortar acogiéndose al indicador eugenésico, la vida de nuestro "nasciturus" es aplastada sin más consideraciones.  
Intelectuales y juristas de la talla de OLLERO han puesto de manifiesto esta carencia de nuestro ordenamiento. Ten en cuenta que el concepto de persona física (art. 30 del Código Civil) es convencional, ACIENTÍFICO y necesario (básicamente tiene efectos patrimoniales) pero se elaboró en el siglo de las codificaciones, cuando la biología molecular no existía y las Constituciones no eran textos directamente normativos.  
Según nuestro ordenamiento jurídico, el "nasciturus" carece radicalmente de DIGNIDAD, puesto que ésta sólo se predica de las personas físicas. Es más, la dignidad de la persona -ese concepto tan noble y tan susceptible de ser desvirtuado-se vuelve contra los "nascituri" como una terrible pesadilla, precisamente por no ser PERSONAS y no aplicárseles el art. 10.1 de la Constitución, verdadera clave de bóveda para entender cabalmente la parte dogmática de la Carta Magna. Como observarás, amigo, las contradicciones de nuestro ordenamiento jurídico son notables y nuestro "nasciturus" parece que siempre lleva las de perder. No es descartable que el Tribunal Constitucional dicte una nueva sentencia que reinterprete el art. 15 de la Constitución, aunque me parece bastante improbable que lo haga, por lo menos a corto plazo. Ten en cuenta que las sentencias del Tribunal Constitucional que interpretan un precepto del núcleo duro de la Constitución (arts. 14 a 29) tienen rango superior a la ley.  
Pienso que en este punto los juristas tienen por delante una gran tarea: elaborar un estatuto jurídico del embrión que lo dote de algún tipo de personalidad con trascendencia jurídico-constitucional.  
 
Recibe un cordial saludo 
 
Vicente María Desantes Fernández  
 
Le formulo unas preguntas, Sr. Desantes
Escrito por Invitado el 2007-02-09 17:18:25
Sr. Desantes: 
 
Soy agnóstico (¡parece que tiene usted mucho éxito entre los agnósticos y ateos!). Leí su artículo hace bastantes meses y tengo que reconocer que me sorprendió gratamente su potencia argumentativa. Ejerzo de profesor titular de Filosofía del Lenguaje en una Universidad pública y no es necesario ser un experto en lingüística para darse cuenta de que el artículo está pensado y calibrado hasta el milímetro. La estructura argumentativa es clásica y sencilla, yo diría que de corte aristotélico. 
El caso es que el artículo lo recorté de un semanario que desonocía por completo y que me prestó un colega universitario. Cuando se lo pedí, me dijo: "Bien, pero primero voy a hacer unas cuantas fotocopias, que yo también quiero tenerlo". Ahora lo tengo guardado, y bien guardado, en una carpeta de "temas importantes" y de vez en cuando le echo un vistazo por enésima vez. 
Si la STC 53/1985 parece haber agotado el tema, ¿qué se puede hacer en ámbitos que no sean jurídicos? ¿Qué podemos decirle a una mujer embarazada que se encuentra sola y desamparada en el mundo, sin trabajo y tal vez sin apoyo familiar ni del varón que la fecundó? ¿Por qué tantos católicos escriben a la defensiva sobre este tema? ¿No hay politiqueo hasta en el tema del aborto? ¿Qué opina del manifiesto laicista del PSOE? ¿Y de la deriva política en Venezuela? 
Conozco a gente que conoce a gente que conoce a gente que le conoce. Me encantaría tomar un café con usted para hablar largo y tendido sobre este tema.  
Me van a permitir en la Fundación Vida que permanezca en el anonimato. ¿Cobardía? Es posible. Cuando saco el tema del aborto en algún foro público universitario, se produce un desagradable silencio sepulcral. 
 
Ánimo, Sr. Desantes, siga escribiendo sobre estos temas. No está tan solo como cree. Muchas gracias a la Fundación Vida por la labpor de difusión que está haciendo en esta web. Impresionantes los testimonios de las mamás que decidieron luchar y tener a su bebé. Enhorabuena a los bebés, a las mamás, a sus familiares y a los voluntarios de la Fundación Vida que las ayudaron. 
 
Muchas gracias por su atención 
 
Mikel
Escrito por Invitado el 2007-02-10 00:20:04
Amigo Vicent,veo que tienes un éxito tremendo entre los no creyentes,dentro de los cuales me incluyo.Un abrazo, y ya sabes: ¡Así no se tira.!
Respuesta a Mikel
Escrito por Invitado el 2007-02-10 15:37:27
Me vais a permitir en la Fundación Vida que haga una excepción con Mikel y que en esta respuesta a su breve comentario me salga de los temas propios de esta web, pues es un amigo entrañable y una gran persona. 
 
Mikel (Miguel) fue un compañero de trabajo, funcionario de Correos para más señas. Me llama Vicent porque soy valenciano, y a mucha honra. El verbo TIRAR se usa en el argot postal como sinónimo de clasificar el correo según diversos criterios. 
 
Y ahora una breve nota de humor. Mikel tuvo la desgracia de tener que trabajar conmigo durante muchos y muchos meses, es decir, tuvo que soportarme. 
 
Todo tenía que ser absolutamente perfecto en mi entorno: cualquier riesgo, calculado, el umbral de errores en la clasificación se situaaba en torno 0,5 % sobre una estimación de unos 800 envíos postales, cualquier contingencia debía estar prevista, había que conocer las dos directivas comunitarias de memoria pasando por toda la regulación postal y los reglamentos de desarrollo hasta la más recóndita instrucción de servicio dictada en la oficina más fría, húmeda y recóndita de la geografía española. Y pobre del que no estuviera al tanto de las últimas reformas del Tratado de la Unión Postal Universal. Ese a pan y agua durante una semana... Mikel, lo que no entiendo es cómo aún estás vivo. Sí entiendo, en cambio, que a los pocos meses de trabajar conmigo empezaras la carrera de Psicología por la UNED con evidentes síntomas de ansiedad y un sincero deseo de comprender lo más oculto de nuestras almas... 
 
Abrazotes al sufrido gremio postal, amigo, muy en especial a Ana y a tu esposa. Pero, Mikel, hazte cargo de que este foro no es apropiado para intercambiar mensajes entre amigos. PARA MÁS COMENTARIOS PERSONALES Y NO RELACIONADOS CON LOS TEMAS PROPIOS DE ESTA WEB, INCLUIDOS LOS POLÍTICOS, DIRIGIROS/DIRÍJANSE A MI E-MAIL PERSONAL, POR FAVOR. MUCHAS GRACIAS. 
 
(Dejo al criterio de la Fundación Vida la decisión de borrar o conservar esta respuesta atípica a un comentario atípico) 
 
Vicente María Desantes Fernández 
 
 
Respuesta al Filósofo del Lenguaje (I)
Escrito por Invitado el 2007-02-11 21:00:10
Estimado Profesor: 
 
Tengo la impresión de que me formula unas preguntas para las que usted ya tiene respuesta. ¿Me está probando? Le anticipo que, si es así, me es indiferente merecer o no su aprobación, Profesor. Por lo demás, algunas preguntas son tan comprometidas que casi me obliga usted, por así decirlo, a hacer de malo, de abogado del diablo. Veremos lo que podemos hacer y hasta dónde estimo prudente llegar. Intentaré dar un enfoque constructivo y positivo a mis respuestas. No todo es un sequedal de buenas noticias y un odre rebosante de malas en torno al aborto y otras cuestiones que me plantea. Hay razones para ser optimistas. 
 
Intentaré responderle de forma escalonada. Me reservo la posibilidad de no responderle a alguna o algunas, en cuyo caso se lo diré expresamente. Quizá me tome mi tiempo, porque no sé usted, pero yo no tengo una secretaria particular ni mi presupuesto me lo permite. Además, usted mismo habrá experimentado que escribir en estos recuadros de comentarios es sumamente incómodo y delicado. Y algunas de sus preguntas no se despachan con cuatro líneas. 
 
Empiezo por la más sencilla. Que una Asamblea Nacional otorgue a un presidente de una Nación una delegación legislativa para "legislar" en materias de economía, cultura, educación, telecomunicaciones, ciencia y técnica, energía, política financiera y monetaria y política militar es la antesala de un régimen totalitario y dictatorial. La técnica de la delegación legislativa es bien conocida y muy socorrida. Hitler consiguió una delegación legislativa en blanco: la célebre "Ermächtigungsgesetz" o ley de plenos poderes. Ni siquiera tuvo que tomarse la molestia de derogar la Constitución de Weimar de 1919. No es necesario que le diga que lo primero que hizo fue suspender las libertades públicas en Alemania. Con Hitler se otorgaron plenos poderes; con Chávez parece que son poderes especiales y por tiempo determinado, 18 meses. 
 
Chávez al menos expresó con sinceridad lo que quería: "acelerar la construcción de la revolución socialista en Venezuela, CUESTE LO QUE CUESTE". Esta "deriva política", como usted la llama, es muy preocupante. Jugando con la lengua -usted es Filósofo del Lenguaje-, Venezuela es ahora un enorme barco a la deriva. ¡Y no me diga que no tenía ya la respuesta! 
 
Un cordial y atento saludo 
 
Vicente María Desantes Fernández
Respuesta al Filósofo del Lenguaje (II)
Escrito por Invitado el 2007-02-13 03:48:02
Estimado Profesor: 
 
Pienso que la cuestión jurídica no se agota con el art. 15 de la CE, las SSTC 53/1985, 212/1996 y 116/1999, el art. 417 bis del CP y el RD 2409/1986. Muchos piensan que es un tema agotado que en su momento suscitó una gran polémica, pero que ya está "superado". 
 
El Derecho es mucho más amplio que ese exiguo conjunto de normas y sentencias. Por ejemplo, los dogmáticos del Derecho pueden hacer propuestas de "lege ferenda" o de "constitutione ferenda", para que se elabore un estatuto jurídico del embrión que lo dote de algún tipo de personalidad con relevancia jurídico-constitucional, como ya he dicho en alguna de las respuestas a algúno de los comentarios.  
 
El derecho no es algo petrificado, sino vivo y dinámico. Pero para modificar algo hay que conocerlo bien. Para modificar esos preceptos y sentencias, conviene antes entender lo que significan realmente. Porque me encuentro con penalistas que hablan de un conflicto entre los derechos y circunstancias de la madre y EL DERECHO A LA VIDA DEL EMBRIÓN. Pues bien, aún a riesgo de repetirme, tal derecho a la vida no existe. La vida del embrión es un bien jurídico protegido, la vida humana dependiente, que podrá estar más o menos protegido por el legislador. Le remito a las respuestas a los comentarios de los Sres. Vega y Krosas y del Sr.-ateo-que-leyó-la-"Deus caritas est", de lo cual me alegro mucho, por cierto. 
 
No es lo mismo hablar del aborto entre tres o cuatro católicos de misa diaria que sacar el tema en un foro de un Universidad pública. Usted dice, muy plásticamente, que cuando saca el tema en un foro público se produce un "SILENCIO SEPULCRAL". Ese silencio sepulcral puede tener diversas causas: que estén de acuerdo con usted y no hablen por miedo; que el tema les resulte totalmente indiferente; que la sola mención del tema produzca tal rechazo que el alumno se levante y salga del aula; que no estén de acuerdo con usted pero no tengan muy claro cómo hincarle el diente con una argumentación más o menos seria; que empiecen a odiarle tanto que callen porque teman que ese odio se exteriorice; por último no faltará el que piense que está usted mal de la chaveta... hasta ese punto hemos llegado.  
 
¿Qué puede hacer? ¡Luchar contra ese silencio sepulcral, caramba! ¡Hablar del tema, y cuanto más, mejor! ¡Cambiar el enfoque o la perspectiva de sus cursos o intervenciones! Como usted me dice, no desanime, piense que no está solo, siga, siga y siga, si es necesario hasta la extenuación, aunque vayan tres alumos a sus seminarios o conferencias. 
 
En una ocasión, en un foro público universitario hice la siguiente pregunta a una profesora titular: "SEGÚN NUESTRO ORDENAMIENTO JURÍDICO, ¿NO ESTÁ MÁS PROTEGIDO UN EMBRIÓN SANO Y FUERTE QUE UNO QUE PADECE EL SÍNDROME DE DOWN?". ¡La respuesta de la profesora titular aún la estoy esperando y han pasado ya cinco meses! Sin embargo, le aseguro que la experiencia mereció la pena. El Sr. Vega participó en ese foro y hubo alumnos que descubrieron algo que no sabían, aunque parezca muy evidente: que el "nasciturus" no es titular del derecho a la vida y que el "Todos" del art. 15 de la CE no era equivalente a "Toda persona" hasta la STC 53/1985. El foro fue realmente fructífero. ¡A veces hay que tirar de ingenio y audacia, Profesor! Siga, siga y siga hasta la extenuación. La causa lo merece. Ya verá como dentro de veinte años, Dios mediante, podremos tomarnos un café -o una buena copa- y comentar que la legislación positiva ha cambiado para bien de la vida de nuestros "nascituri". 
 
Le propongo un buen material para que se pertreche del frío "silencio sepulcral" del que me habla. Son libros y trabajos estupendos que pueden aprovechar también a usuarios y visitadores de esta web. Pero están especialmente seleccionados para usted, pues sus autores son todos profesores titulares (dos de ellos catedráticos) de universidades públicas españolas. ¡No estamos solos! Siga, siga y siga, aunque "sólo" -¿le parece poco?-consiga mover a un par de alumnos a una reflexión seria sobre el tema.  
 
1.-"Bioderecho: entre la vida y la muerte", Andrés OLLERO, Thomson-Aranzadi, Pamplona, 2006 
2.-"La Vida: principio rector del Derecho", Federico FERNÁNDEZ DE BUJÁN, Dykinson, Madrid, 1999 
3.-"El derecho fundamental a la vida", Guillermo DÍAZ PINTOS, trabajo de investigación publicado en el número de 2004 de la revista del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. 
 
En el Boletín Oficial de las Cortes, en las actas levantadas entre 1977 y 1978, puede usted estudiar las vicisitudes del "Todos" del art. 15 en sede constituyente.  
 
Un cordial saludo 
 
Vicente María Desantes Fernández 
 
 
 
 
Muy bueno, Sr. Desantes
Escrito por Invitado el 2007-02-19 17:21:11
Sr. Desantes: 
 
Leí su artículo en la sección de "Artículos que dejan huella" en la web de la Fundación García-Morente, Ánalisis Digital. 
 
Enhorabuena y siga escribiendo con agudeza sobre estos temas: en una palabra, dejando huella. Gracias a la Fundación Vida por permitirme hacer este comentario. 
 
Un atento saludo 
Siga, Sr. Desantes:
Escrito por Invitado el 2007-02-19 18:42:52
Estimado Sr. Desantes: 
 
Leí también su artículo en Análisis Digital. Muy persuasivo, extraordinario. Enhorabuena y que no se debilite esa pasión por la búsqueda de la verdad que se desprende de la lectura del contenido y ritmo de sus artículos. Leí también el libro que comenta en "La resistencia alemana contra Hitler". En efecto, es un libro estupendo. 
 
Un cordial y atento saludo
Respuesta a los dos lectores de "Anális
Escrito por Invitado el 2007-02-19 21:02:08
Decía un sabio que la adulación debilita a las personas. No digo que me adulen, pero tanto comentario elogioso me parece excesivo. 
 
Me enteré casualmente de que habían "colgado" el artículo en la estupenda web "Análisis Digital", en la sección de "Artículos que dejan huella", porque recibí tres e-mails... ¡con más comentarios elogiosos! Para mí es un honor que mi modesta firma haya aparecido junto a las de Olegario González de Cardedal o Ignacio Sánchez Cámara, por citar a dos. 
 
Cuando escribí este artículo tenía un propósito muy concreto: crear opinión pública seria y responsable. Lo pensé y lo repensé, lo escribí y lo rescribí, lo dejé en el invernadero unos días y vuelta a empezar, hasta que consideré que estaba listo para ser horneado. Ahora bien, si me hubieran dicho mientras lo escribía que iba a ser publicado en siete medios de comunicación, no me lo hubiera creído. En fin, objetivo cumplido. 
 
Ahora hay que mirar hacia delante y no regodearse en el "éxito", con todas las cautelas y reservas que me merece esta palabra. El verdadero éxito es aceptar la voluntad de Dios.  
 
Os agradezco vustros comentarios. 
 
Un saludo 
 
Vicente María Desantes Fernández
Respuesta al Filósofo del Lenguaje (III)
Escrito por Invitado el 2007-02-21 04:32:53
Estimado Profesor: 
 
En primer lugar le diré qué podemos hacer o, mejor dicho, qué no debemos hacer con una mujer que ha abortado.  
 
Si al "nasciturus" le debemos un RESPETO ABSOLUTO, debemos tener también los mismos sentimientos hacia la mujer que lo lleva en sus seno. Si ha optado por el aborto, no podemos por supuesto aprobar su comportamiento. Sin embargo NO TENEMOS EL DERECHO DE CONDENARLA. Más bien TENEMOS EL DEBER DE AYUDARLA EN TODAS SUS NECESIDADES. 
 
SE PUEDE FALTAR AL RESPETO A UNA MUJER que ha abortado CONDENÁNDOLA Y DESPRECIÁNDOLA, sin ninguna duda. Si me permite la expresión, se la puede "rematar" definitivamente. Es más, puede ser motivo de profundo escándalo para ella si esa descalificación la pronuncia un creyente con ánimo de herirla y ofenderla. 
 
Igualmente se le puede faltar al respeto, y a su dignidad, "concediéndole" el aborto con excesiva facilidad. Respetar a una persona y su libertad significa también iluminarla, ayudarla a dominar situaciones que a veces son muy dramáticas, de manera que no opte por la solución trágica y desesperada de abortar. 
 
No obstante, no todos los abortos se producen en situaciones dramáticas. El aborto como una solución "normal" está conectado con el desamor por la vida. Si alguien no ama la vida, difícilmente puede promoverla. 
 
También hay a veces una enorme presión ambiental sobre la gestante, incluso en el propio entorno familiar. Posiblemente en estos casos la reprochabilidad moral de la conducta esté muy atenuada. Aunque está demostrado que, incluso en estos casos, muchas mujeres NO SE perdonan, al menos durante un tiempo. 
 
Tatiana Gorítcheva, una conocida filósofa rusa conversa al cristianismo, cuenta entre sus pecados graves, antes de convertirse, la superstición y haber abortado. Su conversión se inició cuando casualmente rezó el Padrenuestro, que está entre los mantras budistas.  
 
La misericordia de Jesucristo es infinita. ¿Para qué su muerte y resurrección?: para perdonar los pecados, TODOS los pecados. En la comisión de un pecado muy grave hay siempre una dinámica: transgresión, perdón, expiación y regeneración. Siempre hay salida, hay que huir de la tentación de la desesperación.  
 
Intentaré ir respondiendo al resto de sus preguntas. Esta "respuesta" ha sido un inciso. Ahora estoy muy ocupado. 
 
Un cordial saludo 
 
Vicente María Desantes Fernández  
 
 
 
Tu escrito
Escrito por Invitado el 2007-08-03 19:05:16
Vicente lo leí, y me gustó, lo que pones, como lo dices y lo que aportas de tu interior, eso lo que mas. Lo natural,lo tuyo... 
Felicidades 
Marisa Barbeyto
A Marisa y demás visitadores
Escrito por Invitado el 2007-08-04 22:34:36
 
Es Marisa mujer de carácter, madre de cinco hijos y, en mi opinión, una civilista en ciernes.  
 
Hemos compartido alegrías y tristezas en la Facultad de Derecho de la UNED. Incluso en algún momento hemos experimentado la pasión constructiva de hacer Universidad juntos, lo cual, en los tiempos que corren, no es poco. 
 
Como ha ocurrido ya en otros comentarios, parece que siguen los elogios. Y, sinceramente, me parece que ya hay muchos. Como he dicho ya en algún comentario, para enviar mensajes meramente elogiosos, felicitaciones, reproches, etc. o comentarios que no estén relacionados con contenidos propios de una web como ésta, os/les ruego que uséis/usen mi e-mail particular. 
 
En cualquier caso, Marisa, te agradezco el comentario. Sé que es sincero y sentido. ¡Y permíteme que yo también te felicite por esos cinco hijos! 
 
Un afectuoso saludo,  
 
Vicente María Desantes Fernández
Respuesta al Filósofo del Lenguaje (IV)
Escrito por Invitado el 2007-10-03 09:59:12
Estimado Profesor: 
 
No piense que me he olvidado de las preguntas que me planteó en su momento. Respondí a algunas; otras las dejé en el aire. Me decido por fin a responderle. 
 
¿Hay politiqueo en el tema del aborto? Uffff... 
 
La primera consideración que quiero hacer es que no es lo mismo la arena política, la del diputado y legislador, que la arena de la tribuna libre, de la expresión oral o escrita en cualquier medio que incluya cualquier tipo de mensaje de ideas. Aquélla está sujeta a múltiples servidumbres en un sistema partitocrático y de listas cerradas como el vigente en España; ésta es libre, al menos en teoría, con todos los condicionamientos que usted quiera poner. 
 
No me quedo tranquilo si no digo algo que todos, en el fondo, sabemos. El PP no hizo absolutamente nada en las dos legislaturas en las que gobernó. A mayor abundamiento, en una de ellas, la última, disponía de una amplia mayoría absoluta para modificar, mediante Ley Orgánica, el art. 417 bis del Código Penal o, al menos, adoptar medidas legales de cualquier rango para que se controlase si efectivamente se cumplía la ley en los abortorios. La pregunta cae por su propio peso: ¿qué significa la expresión "Humanismo cristiano" contenida en su ideario político? Porque ciertamente entre 1996 y 2004 en España también se abortaba a mansalva. Conocía ya la cifras de abortos de 2005, Profesor, pero en mi artículo di deliberadamente las de 2004: "fifty-fifty", PP-PSOE. 
 
¿Por qué el PP no hizo nada? Y esa es la pregunta del millón. ¿Por un lado el PP no quiere tocar el 417 bis -llamado "el coladero", porque cabe todo si no hay un control riguroso de los poderes públicos en los abortorios privados- para no perder votos y por otro lado el Sr. Rodríguez Zapatero no necesita implantar el aborto libre porque de hecho en España ya lo tenemos en los elegantes abortorios privados en los que reina e impera la corrupción y la arbitariedad? 
 
En mi opinión el problema de fondo es que el aborto como una práctica normal se ha instalado en la sociedad española y en la opinión pública. Es un fenómeno sociológico y es una tragedia, y merece la pena que recemos para que los legisladores protejan a los "nascituri". Seguramente muchos factores han contribuido al desarrollo de esta tragedia: el hedonismo, el relativismo moral, la falta de valores, el nihilismo que sólo acaba encontrando satisfacción en el goce inmediato y sensorial, toda la denominada Filosofía "débil" de los posmodernos (centrada muchas veces en mirarse al ombligo y en un individualismo exaltado, chato y egoísta), un laicismo agresivo que, al menos en la España de hoy, alcanza cotas preocupantes y desconocidas en el resto de Europa, etc. 
 
No tiene usted más que abrir un diario -"El País", "El Mundo", etc.- e ir a la página de "contactos". Es verdaderamente hipócrita y desolador. Me tomo la libertad de reprochar a los directores de estos periódicos, y de otros rotativos, que por una lado se llenen la boca defendiendo la libertad e igualdad de la mujer y por el otro nos atufen todos los días con semejantes anuncios, haciéndose así cómplices del sórdido mundo de la prostitución y, sin duda, mediatamente, de cosas peores como la trata de blancas, situaciones degradantes de semiesclavitud, etc. Esas retahílas de anuncios son un insulto a la mujer y un regreso a la barbarie. ¡Carne de cañón! ¡Quizá muy "simpaticonas" para los más ingenuos, débiles o descabezados! 
 
Queden aquí estas triviales y prosaicas reflexiones y opiniones personales, que por supuesto no son una invitación a votar al PSOE, sino todo lo contrario. Pues otra legislatura con el Sr. Rodríguez Zapatero al timón -a menudo me pregunto para qué le ha servido su formación jurídica si no sabe expresarse- nos supondrá probablemente la despenalización de la eutanasia y dejará al "preembrión" más desprotegido de lo que ya lo está. Por cierto, el Tribunal Constitucional soslayó, en su momento, la tarea de pronunciarse sobre la naturaleza jurídica del "preembrión", si bien es cierto que la Ley que se sometió a su consideración incluía tal concepto -¿de mala fe?- en la exposición de motivos, no en el articulado. Y así les va a los pobres preembriones: de facto son material de deshecho y objeto de tráfico mercantil, pues la células madre embrionarias son muy codiciadas en empresas privadas de Asia y EE.UU. Aquí la máxima de que toda vida es valiosa no juega. Andrés Ollero ha hablado en feliz e incisiva expresión para referirse a los preembriones de las nuevas fábricas de los "morituri", de los que van a morir. La Bioética se sustituye por la Biopolítica... y casi todos nos callamos. 
 
En lo que concierne a "las cosas que podemos hacer", me parece que usted sabe perfectamente que se pueden hacer muchísimas cosas: crear opinión pública, organizar cursos y seminarios en instituciones públicas y privadas, ayudar a personas jurídicas como ésta, la Fundación Vida, u otras, labor asitencial, coherencia entre lo que se escribe y lo que se hace, iniciativas como la Red Madre creada por el Foro Español de la Familia, plataformas digitales como hazteoir.org, actos de liberalidad en forma, por ejemplo, de donaciones, etc. 
 
Se pueden hacer muchas cosas, Profesor, sin necesidad de incurrir en el activismo. Por ejemplo, algo tan sencillo -y tan difícil- como ser un buen padre de familia y un buen amante, "currarse" día a día el matrimonio y estar abiertos con generosidad a la vida. LO QUE NO SE PUEDE HACER ES NO HACER NADA. 
 
Sobre el mal llamado "Manifiesto de Laicidad" (manifieto laicista, agresivo y sectario, diría yo, que nos retrotrae inopinadamente a la España de los años 30 del siglo pasado) y la asignatura de "Educación para la Ciudadanía" (el mismo nombrecito tira para atrás: ¿por qué no "Educación Cívica"?)apenas le hablaré, pues no quiero convertir este foro en un lugar para hablar de todo lo habido y por haber. Ya lo hice con el tema de Hugo Chávez y el Estatuto de Cataluña. Además se ha escrito ya mucho sobre el tema, y con pertinencia y competencia. En mi opinión -ampliamente compartida no sólo por los creyentes- se vulnera frontalemente el art. 27.3 de la Constitución porque hay trampa: la Constitución y las Declaraciones y Pactos Internacionales de Derechos Humanos no son lo sustancial de este bodrio intelectual, son el mero envoltorio de un informe paquete que contiene una determinada concepción antropológica y filosófica de la vida que muchos no compartimos. He examinado algunos libros de texto de la dichosa asignatura. Los hay mejores y peores. En concreto uno se salva. Pero, en líneas generales, son una auténtica vergüenza. Parece ser que nada es bueno ni malo, sino todo lo contrario. Como usted comprenderá, inocular a un infante de 12 ó 13 años que se guíe por sus apetencias e instintos, y demás pautas de comportamiento similares, es un disparate no sólo pedagógico, sino también moral. Le invito a que los examine usted mismo. En la mayoría de los textos que he leído, y he leído unos cuantos, la palabra "sexo" se repite hasta lo insoportable y sólo he encontrado dos referencias expresas al derecho a la vida. En ningún libro he leído claramente cuál es el cometido fundamental de la Constitución: a)Limitar jurídicamente el ejercicio del poder; b)Reconocer y amparar un elenco de derechos fundamentales y libertades públicas. ¡Éste es el catón del Derecho Constitucional, Profesor, no todas las insinuaciones implícitas de chichinabo que se hacen en la mayoría de esos textos! El problema es que la misma imposición de una asignatura de estas características es incompatible con a) y b) y los secuaces al servicio de la vía alternativa del Derecho lo saben muy bien.  
 
La libertad de conciencia es sagrada (si prefiere, diré intangible, pues usted no es creyente) y formar la conciencia moral de los hijos compete a los padres como dictan el sentido común y el art. 27.3 de la Constitución. 
 
Y por supuesto cuando quiera nos tomamos un café bien cargado -o un buen vino- y hablamos largo y tendido sobre estas cuestiones. Lo verdaderamente dificil a mi juicio es penetrar en la elites intelectuales laicistas. No lo digo por el riesgo de salir escaldado -en ciertos ambientes un insulto es un galardón-, sino porque se han convertido en poderosos bastiones excluyentes, impermeables, sumamente ideologizados y que saben manipular eficazmente a muchos jóvenes interesados por la "res publica".  
 
Doy por terminadas las respuestas a todas sus preguntas y pido disculpas a la Fundación Vida por la extensión de alguna de mis respuestas. 
 
Un cordial saludo, 
 
Vicente María Desantes Fernández

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