EEUU: La gobernadora de Louisiana firma ley contra el aborto.30 junio /2006 El pasado sábado 17 de junio del 2006, la Gobernadora del Estado de Lousiana, Kathleen Blanco, firmó un proyecto de ley que prohibe el aborto. Al firmar el proyecto, éste se convirtió en ley para todo ese estado. Sin embargo, la nueva ley provida no entrará en vigor hasta que el Tribunal Supremo de la nación anule los fallos abortistas que ese mismo Tribunal emitió en 1973. Como se sabe, ese año, el Tribunal Supremo de EEUU emitió los fallos Roe v. Wade y Doe v. Bolton, por medio de los cuales el aborto a petición y durante todo el embarazo se convirtió en la ley del país. Por otro lado, la nueva ley de Louisiana podría entrar en vigor, si el Congreso y el Ejecutivo aprueban una enmienda federal que permita a los estados prohibir el aborto. Blanco declaró que “el contenido esencial de este proyecto de ley apoya y refleja mis convicciones personales”. Aunque en realidad, la gobernadora hubiera preferido firmar un proyecto de ley que prohibiera el aborto, excepto en los casos de incesto y violación. Pero, los legisladores del estado, gracias a Dios, rechazaron en dos ocasiones unas enmiendas que hubieran permitido estas excepciones a la prohibición del aborto. La propia Blanco dijo que hubo un apoyo bipartidista “arrollador” para la medida tal y como ésta fue firmada por ella. En EEUU los dos partidos principales, y hasta ahora los únicos con posibilidades reales de ganar votos, son los partidos Demócrata y Republicano. La nueva ley, sin embargo, permite el aborto cuando la vida de la madre está en peligro. Ello refleja una persistente falta de conocimiento acerca del hecho de que la medicina contemporánea es capaz de salvar a la madre y a su hijo no nacido en una situación como esa o, en última instancia, salvar a la madre sin matar directamente al bebé no nacido. El asunto es que los médicos pueden y deben, siempre y en todo lugar, hacer todo lo posible por salvar a ambos. Y si el bebé no nacido muere como consecuencia indirecta, entonces no se trata de un aborto directo, que es lo que en realidad debe ser objeto de prohibición de toda ley provida. Pero, reiteramos, persiste esa falta de conocimiento y al mismo tiempo una confusión respecto de la distinción que debe existir entre el aborto indirecto (que no es moralmente imputable) y el mal llamado aborto “terapéutico” (que es siempre un grave mal moral). VHI tiene, en su portal, vidahumana.org un importante artículo que aclara muy bien la auténtica postura provida cuando la vida de la madre embarazada corre peligro, el cual se encuentra en: vidahumana.org Tampoco los casos de incesto y violación (al igual que cualquier otro) deben ser un pretexto para recurrir al aborto. La madre y su hijo no nacido son inocentes. Por lo tanto, es supremamente injusto castigarlos con el crimen horrendo del aborto: a la primera, con un segundo trauma, además del que ya ha sufrido; y al segundo, con la pena capital por un crimen que no ha cometido. Al que hay que castigar es al incestuoso o al violador. VHI también tiene en su portal toda una sección sobre este tema, que incluye testimonios de mujeres abusadas sexualmente, pero que escogieron la vida, no la muerte, para sus hijos concebidos como resultado de ese abominable abuso. Visite: vidahumana.org Es importante añadir que VHI y el resto del auténtico movimiento provida no condenan a la mujer que ha abortado ni a cualquier persona que, de una forma u otra, se ha involucrado en este grave mal. Sólo Dios puede juzgar. VHI y el resto del movimiento provida ofrecen la alternativa de la reconciliación con Dios y la curación, por medio de diferentes proyectos y ministerios. Visite, en el portal de VHI, el este enlace Recordamos que, para los católicos, el arrepentimiento sincero y el Sacramento de la Confesión son absolutamente necesarios, para obtener la reconciliación con Dios Misericordioso, cuando se ha cometido un pecado mortal, como es el caso del aborto. A pesar de la importante limitación de la nueva ley de Louisiana, en cuanto a que no protege la vida de todos los niños y las niñas que no han nacido, sin embargo, sí es un gran paso de avance por lo que tiene de positivo. Como toda ley, ésta también tiene el potencial de incidir en la conciencia de las personas. Y, de esa manera, ir transformando la “cultura” de la muerte en una cultura de la vida. Oremos para que así sea. Adolfo J. Castañeda Director de Programas Educativos de VHI
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