Después de 20 años, el ferroviario polaco Jan Grzebski ha recuperado el habla y las fuerzas. Un accidente hizo que este ex ferroviario se pasara primero cuatro años en coma y luego 15 más impedido, en los que no ha dejado de ver los cuidados que le proporcionaba su mujer, con quien era muy difícil expresarse.
“Entendía todo lo que le decía –ha dicho su mujer Gertruda, la verdadera heroína de la historia– y con los gestos de su cara se hacía entender. De este modo expresaba si quería comer o beber”, ha explicado. Jan sí había visto las noticias y conocía a sus nietos. Recuerda haber sostenido en su regazo a su primera nieta, pero –lo dice ahora– “con miedo de que se cayera porque no podía sujetarla”. Para quienes solo piensan “la salida” de las personas tetraplégicas o con grandes minusvalías, el retorno a la vida normal de Jan es un fuerte golpe. El vagón que le golpeó a Jan Grzebski, le dejó ciego del ojo izquierdo y con la mandíbula destrozada. Después de un mes en el hospital, su mujer se lo llevó a casa, cuando sólo le daban tres días de vida. Hoy ríe feliz y contento junto a sus nietos, dichoso de haber recibido durante tantos años el cariño de su mujer Gertruda. En este tiempo nunca ha salido a la calle, ni hizo ninguna compra, por lo que su sorpresa es mayúscula al poder comparar el régimen comunista con el sistema político actual. Los médicos reconocen que todo ha sido un pequeño milagro, debido en buena parte a los cuidados de su esposa. Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor ingrese con su usuario o regístrese. |