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“Amnistía Internacional ha dejado de defender el derecho a la vida al admitir el aborto”
Madrid, 21 de mayo de 2007.– “Al admitir el aborto en algunos casos, en Amnistía Internacional (AI) se ha producido una grave quiebra del Derecho a la Vida, el primero de los derechos humanos, y con ello pone en riesgo su excelente historial como defensor de los derechos humanos”, ha manifestado el director de la Fundación Vida, Manuel Cruz. En una reciente entrevista a la agencia Reuters, la dirigente de AI, Widney Brown, ha manifestado que la dirección de esta entidad apoyará el aborto en casos de violación e incesto, o en mujeres cuya vida se vea amenazada por el embarazo. Brawn señaló con claridad durante esta entrevista que en AI “vamos a hacer llamamientos a la despenalización del aborto”.
“El Derecho a la Vida –ha señalado el director de la Fundación Vida– está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 3), y como tal derecho humano es universal en cuanto a su sujeto. Universal supone que no caben excepciones. Los derechos humanos no pueden ser generales y que, por tanto, puedan darse excepciones. La misma Declaración extiene estos derechos a todos, ‘sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole’ (art. 2)”.
“El objeto del Derecho humano a la Vida es toda la vida humana, desde el momento de la concepción hasta su término natural”, aclara el director de la Fundación Vida. “Si no se respeta y se comprende a cada ser humano en cuanto tal, en su intrínseca dignidad de hombre, primero se acepta el feticidio, que es un crimen, y luego se fomenta su despenalización, como quiere hacer ahora AI”.
“El feticidio es un crimen, y si AI fomenta la despenalización del asesinato de los seres humanos más indefensos, ¿con qué autoridad continuará denunciando otros derechos? ¿Cómo va a luchar contra la pena de muerte o la tortura, si fomenta la muerte y la tortura intrauterina de los indefensos que no tienen voz?”, añade Manuel Cruz. “A una mujer violada o embarazada por un incesto, ofrecerle el aborto le ocasiona un trauma como volverla a violar. Que la lleve a abortar su pareja o un familiar es tan grave como reiterar el incesto. Frente a ello, lo mejor sería formar asesores que curen las heridas en quien quiere abortar, disuadiéndole, y evitar así el trauma posterior del aborto, que es mucho peor. Además, en el Tercer Mundo este nuevo modo de trabajo generaría más empleo y supondría una mayor felicidad para las madres”, dice el director de Fundación Vida.
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