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Recientemente un par de médicos afirmaban sobre la Píldora del día Después (PDD) en la revista del Colegio de Médicos de Madrid que “éste medicamento no es un abortivo, puesto que no actúa si la gestación ya se ha implantado y desde el punto de vista médico no hay gestación si no ha habido implantación del óvulo fecundado en el útero”. ¿Qué se debe decir al respecto?
Pues se puede afirmar, como lo hace la Biología, que en el cigoto está ya constituida la identidad biológica de un nuevo ser humano. La genética muestra que desde el primer instante se encuentra fijado el programa de lo que será ese ser viviente: un hombre. En este sentido resulta necesario admitir que el cigoto es respecto a sus padres un “tercero” con identidad propia. El embrión es un sistema combinado, nuevo, irreductible a la suma de los dos subsistemas que lo han generado (el óvulo y espermatozoide), y en el cual está inscrito genéticamente el “dibujo-proyecto”, que permite el desarrollo programado del cigoto hasta su completa forma final a través de un proceso continuo, coordinado y gradual. Por eso la Biología afirma que en la PDD, cuando impide la anidación, es un método abortivo sin paliativos. Y afirmar lo contrario es o engañar a los usuarios, o simplemente estar a favor de los laboratorios que producen estos preparados –que no fármacos-, para que vendan más. En España se estima que en 2005 se vendieron 506.000 Píldoras del Día Después, de las cuales 399.000 se vendieron en farmacias y 107.000 en hospitales. Fundación Vida estudia la forma de concienciar de este hecho, ya en el año 2001 lanzó un anuncio de radio junto con la Plataforma de Farmacéuticos por la vida que se puede oir a continuación.
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