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Tened salud "Tened salud para contar al mundo cómo morimos y que no vuelva a suceder núnca más" así se despedían los judíos sobrevivientes del holocausto al separarse. Esta noche me ha vuelto a visitar el pensamiento de que esta humanidad está matando y permitiendo que mueran uno de cada cuatro semejantes de los que van a nacer. Un nazi le pidió a una madre casada con judío que eligiera a uno de sus hijos para que fuera con ella como privilegio por ser polaca y no judía. No quería elegir y le amenazó con que perdería a los dos hijos. Bajo esta presión entregó a su hija con terrible dolor y retuvo a su hijo con ella. El nazi vió cumplida su obligación ciega como si de su supervivencia se tratara sin importarle el dolor de la madre ni el final de la hija. Esta insensibilidad del nazi se vive hoy en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, París, Nueva York, Amsterdam, Londres, Nueva Delhi, Pekín, Moscú, México, Roma, Oslo, Bruselas y casi todas las ciudades del mundo cuando una madre escoge que este hijo del que esta embarazada no nazca si su nacimiento le convierte en desertora, ya nacera otro cuando todo venga bien y no tenga que enfrentarse a si misma porque está casada con una ideología de comodidad y un ejército que le hace sentirse poderosa el asentimiento con lo establecido por el pensamiento débil y el egoísmo. Incluso recibir al hijo con malformación, hoy, es un grito de sufrimiento para las madres cómodas e infartadas por un sentimentalismo falso que acaba en muerte, "no quiero que mi hijo sufra" y son ellas las que terminan sufriendo porque no quieren amar, ya sabemos que el que ama sufre pero así es el amor, es eso recibir al otro con un grado de identificación que permite sufrir por el sufrimiento del otro, el que no es capaz de sufrir el sufrimiento de otro no ama. ¿Por qué hoy hay quienes declaradamente no están dispuestos a amar? por que están llenos de si mismos y esto les hace cada vez más inmaduros y débiles. Lo mismo que el ejército nazi, tan lleno de referencias a si mismos, himnos, banderas, desfiles, patria, raza, rasgos arios, somos los mejores, el superhombre... que perdieron su identidad humana para ser otra cosa durante la ceguera. Anticonceptivos, frivolidad, vanidad, yo ,yo ,yo y yo y la mujer pierde sus entrañas de compasión y protección, de capacidad de recibir y amar, ya no sabe ser madre y en esa ceguera arranca la vida de sí misma. Muchos no pudieron hacer nada en los años 40 por evitarlo, otros no lo hicieron a tiempo y pocos hicieron algo de forma directa. Yo quiero ser de esos pocos y decir a las madres que no sean tan duras y que no sean como el nazi que por miedo a quedar mal ante todo su ejército y ante si mismo por haber cantado ya muchas veces el mismo himno tenga sensibilidad y se revele ante el horror. Decirles que no dialoguen con esa idea de que el aborto es posible y en estas o aquellas circunstancias tienen que hacerlo, que no vuelvan a cantar el himno de la falsa libertad, de un sexo libre que esclaviza, de un comercio de placeres y rechazo de la moral que acaba en muerte, himno de anticoncepción que debilita para recibir al hijo y que acostumbra a negarlo. Podemos tender la mano a la madre que sufre como al soldado nazi que quiere dejar de serlo pero primero la madre debe respetar su instinto de maternidad y no ahogarlo.
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