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El aborto es ilegal en Chile, sin excepciones. El 67 % de los chilenos se identifican como provida. Chile también cuenta con la ratio más bajo en mortalidad materna en Iberoamérica.
A menudo escuchamos los argumentos proaborto: ¡si aprobamos leyes provida, las mujeres mueren!. Pero la realidad por sí misma demuestra lo contraio. Las leyes provida inspiran a médicos y personal sanitario a convencer a las mujeres con embarazos problemáticos, que el mejor tratamiento y salvavidas es apostar por la vida. Irlanda, que es profundamente provida, otro ejemplo como Chile, tanto por su cultura, como por su legislación. De hecho, Irlanda es el lugar más seguro del mundo para que una mujer tenga un hijo, según el "Informe sobre mortalidad materna, por la ONS, UNICEF y el World Bank, 2007". Vivimos en una sociedad proaborto tras legalizarlo y formar parte de la cultura de la muerte. Hemos sido absorvidos por las falacias prodigadas desde la llamada "cultura de la muerte" durante muchísimo tiempo y nos ha imposibilitado para aceptar que salvar vidas parece un imposible -incluso bajo adecuadas medidas médicas-para niños y mujeres. De vez en cuando, todavía ocurren tragedias, pero la respuesta a esas tragedias es la única: trabajar por la salvación de ambos, la madre y el niño, no automáticamente optar por el asesinato del bebé inocente. Irlanda, Polonia y Chile son vivos ejemplos y reales de que es posible acoger, promover y proteger una legislación provida. Son buenos ejemplos e imitables. La necesidad radica en abrazar con valor las convicciones de la cultura de la vida, la cultura por la vida. Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor ingrese con su usuario o regístrese. |