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lunes, 22 de junio de 2009 |
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Desde el siglo pasado, los nacimientos van quedando más y más restringidos. En muchos países la tasa de embarazos a término y la de abortos se acercan peligrosamente, pues nuestros gobiernos, que se afanan en dictar prohibiciones que afectan a la calidad de vida de la población, como el tabaquismo o el alcoholismo, legislan esquizofrénicamente contra la misma vida del no nacido. Se protege a las madres que abjuran de su embarazo eliminando a sus hijos-embriones y a los médicos que se deberían llamar a sí mismos matarifes pues la única salud que cuidan es la de sus bolsillos. Poco falta para que nacer pase a formar parte de lo vedado y las madres penalizadas por contribuir al calentamiento global por aportar un nuevo consumidor de recursos planetarios. Esto va como cuando un mono pilota una nave espacial ¿no?
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