|
Sí, como madre he sentido alegría al saber que estaba embarazada y lo quería contar a todo el mundo pero ese sentimiento, ese instinto, esa verdad invisible, esa fuerza se ahogó cuando todos me dijeron "loca no vas a poder mantener a tu hijo, ¿dónde vas?" Y aborté. Me quede hundida. Era un escalón muy alto el que había entre mis sentimientos de maternidad y cómo hacer en la práctica para ser madre cuando me había abandonado él y nada en el entorno te respalda en la verdad más intima soy madre y soy yo con mis debilidades y mis miedos, mis culpas y mis desanimos. 
Acabo de dar a luz a mi segundo hijo y soy más consciente todavía ahora que he visto a un hijo salir de mi y no una aspiradora y un bote de cristal lleno de trozos de humanidad, aplastada como en una fosa común del siglo pasado. ¿Que ha hecho este tiempo que vivimos conmigo? Empujar las dudas y la soledad hacia el acantilado de la autodestrucción. La violencia del aborto y el silencio de los que cobraron por matar a mi hijo me acompañan. Se aprovechan de nosotras, sin nosotras no hay negocio. Somos carne de fábrica de producción en serie de un siglo inculto, casi analfabeto, que ignora todo lo necesario para ser feliz y aprovecha como carroñero el descuido del caido. Mi hijo muerto Atila y mi hijo vivo Eder vengarán la mutilación que este tiempo hace en la mujer, este tiempo que arranca de nuestras entrañas la vida inocente. La fuerza de la vida se va a notar. Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor ingrese con su usuario o regístrese. |