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"La aceptación social del aborto y la crisis económica son una muestra más de la profunda crisis de la conciencia moral que existe en las sociedades actuales, y también en la española". Ésta fue la tesis que defendió ayer el presidente de la Conferencia Espiscopal Española (CEE), Antonio María Rouco Varela, en el discurso de apertura de la asamblea plenaria del episcopado español.
El cardenal de Madrid cargó una vez más contra la reforma del la ley del aborto que prepara el Gobierno socialista, medida que intentó deslegitimar asegurando en su discurso que la democracia no puede funcionar bien como un mero juego de mayorías y minorías con independencia de su sustrato ético. «En los regímenes participativos, la regulación de los intereses se produce con frecuencia en beneficio de los más fuertes, que tienen capacidad para maniobrar no sólo las palancas del poder, sino incluso la formación del consenso. En una democracia así, democracia se convierte en una palabra vacía», manifestó Rouco Varela. El purpurado gallego, que aseguró que el «crimen del aborto ensombrece desde siempre la historia de la humanidad» y que es lo «más grave que ha acontecido en este siglo», recalcó que todo el mundo, y especialmente España, «se ha visto inmerso en las últimas décadas en un proceso de deterioro de la conciencia moral en lo que toca al valor de la vida humana». Y añadió que desde la aprobación, en 1983, de la despenalización del algunos supuestos de interrupción voluntaria del embarazo, «la situación ha ido empeorando tanto en la práctica como en las leyes». Lo mas preocupante de este tema, para el dirigente de la CEE, es que «amplios sectores sociales han empezado a considerar públicamente que eliminar a los que van a nacer no sería algo de por sí reprobable», y «tal mentalidad ha encontrado eco en la legislación». «Si por una trágica ofuscación de la conciencia colectiva, el escepticismo llegara a poner en duda hasta los principios fundamentales de la ley moral, el mismo ordenamiento democrático se tambalearía en sus fundamentos, reduciéndose a unpuro mecanismo de regulación empírica de intereses diversos y contrapuestos», manifestó citando a Juan Pablo II. En este sentido, resaltó que «cuando la crisis de la conciencia moral en la sociedad afecta a un bien tan decisivo como es la vida humana y el derecho a la misma, no es de extrañar que la crisis moral pueda extenderse y de hecho se extienda a otros aspectos de la existencia de las personas y las sociedades». Parte de su discurso lo dedicó a repetir sus criticas la asignatura de Educación para la Ciudadanía, de la que afirmó que «se violan los derechos de los padres y de las escuelas cuando se impone legalmente a todos una determinada visión antropológica y moral, es decir una formación estatal de la conciencias». A renglón seguido, Rouco destacó que otra cosa sería la oferta de los Derechos Humanos o sobre la Constitución española. «En esta perspectiva podría hallarse una solucón a los graves problemas planteados por la llamada Educación para la Ciudadanía», señaló. Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios. Por favor ingrese con su usuario o regístrese. |